Lista de políticas activas

Nombre Tipo Consentimiento del usuario
Politica de privacidad Política de privacidad Usuarios autenticados

Resumen

Tu profesor guarda lo imprescindible para dar la clase y corregir: el nombre del alumno, un correo de contacto, sus entregas y sus notas. Los guarda porque le has contratado las clases, no porque le hayas dado permiso para nada más. Nadie más los ve, ningún profesor alcanza a los alumnos de otro y no salen de la Unión Europea. Puedes pedir verlos o borrarlos cuando quieras, desde tu propia cuenta y sin que nadie te lo tenga que autorizar.

Política completa

Quién trata tus datos

Tu profesor. Es a él a quien has contratado las clases y es él quien decide qué se guarda, para qué y hasta cuándo. Su nombre y su forma de contacto los tienes arriba en la página de tu curso, y te los dio cuando te dio el alta. Cualquier cosa de esta política se la puedes pedir a él directamente, y no tiene que consultarlo con nadie.

Plataforma Tiza (aula.plataformatiza.es) mantiene el aula, la actualiza y hace las copias de seguridad, y guarda estos datos por cuenta de tu profesor. No los usa para nada suyo, no se los cede a nadie y no les da ningún uso que tu profesor no le haya pedido. Tampoco decide nada sobre ellos: ni qué se guarda de un alumno, ni cuándo se borra, ni si una familia puede ejercer un derecho. No es una ventanilla por la que haya que pasar. Lo único que decide por su cuenta es hasta cuándo sigue abierto el servicio, y eso está explicado más abajo en Cuánto tiempo se guardan.

Quién borra los datos, y cuándo

Esto va en su propio apartado porque es lo que más se pregunta y lo que peor se suele contar. Aquí no hay ninguna ventanilla: ni un formulario que alguien tenga que leer, ni un permiso que alguien tenga que dar, ni una cola esperando a que una persona vuelva de vacaciones. Los datos de un alumno desaparecen por tres caminos, y ninguno de los tres pasa por quien lleva la plataforma.

  1. Lo pedís vosotros y se hace solo. Desde vuestra propia cuenta, en Preferencias → Políticas y privacidad. Nadie lo aprueba: la plataforma lo ejecuta esa misma noche y avisa a vuestro profesor de que ya no estáis. Es el camino más rápido y el único que no depende de nadie más. Si el alumno es menor lo pide su padre, madre o tutor legal desde la cuenta de familia: el niño no puede borrarse la cuenta él solo, ni por error ni en un enfado.
  2. Caduca solo, sin que nadie pida nada. Cada curso tiene una fecha de fin que pone el profesor. Un año después de esa fecha se borra todo lo de ese curso: las entregas, las correcciones y las notas. El profesor recibe un aviso un mes antes con el día exacto, por si sigue dando clase a ese alumno y hay que mover la fecha. Tampoco aquí tiene nadie que dar el visto bueno para que ocurra.
  3. Se lo pedís a vuestro profesor y lo hace él. Es el responsable de los datos de sus alumnos y tiene el botón en su pantalla: lo pide en el momento, sin permiso de nadie, y se ejecuta esa misma noche igual que si lo hubierais pedido vosotros. Queda registrado que lo pidió él, y a vosotros os llega un aviso antes de que ocurra, por si no era eso lo que habíais hablado.

Quien lleva la plataforma solo aparece si algo se ha roto —que un borrado falle, que no se pueda entrar— o si vuestro profesor no os contesta. No autoriza, no aprueba y no puede parar nada de lo de arriba.

Cada profesor solo alcanza a sus propios alumnos

Aquí dan clase varios profesores independientes, cada uno con los suyos. Un profesor no puede abrir el curso de otro, ni ver sus alumnos, ni sus notas, ni sus entregas, ni sus mensajes. No es una buena intención: es como está construido, y se vuelve a comprobar entero cada vez que entra un profesor nuevo.

Qué datos se guardan

  • Del alumno: nombre y apellidos, el curso escolar que hace, sus entregas (fotos de ejercicios, textos, ficheros), sus notas y las correcciones de su profesor.
  • De la familia, cuando el alumno es menor: un correo electrónico y, si lo dais, un teléfono de contacto.
  • De uso de la plataforma: cuándo se entra y qué páginas se abren. Esto se borra solo al año.
  • Notas de seguimiento del profesor: observaciones suyas sobre cómo va el alumno, para preparar las clases.

No se pide DNI, ni dirección postal, ni fotografía. No hay publicidad, ni cookies de terceros, ni perfilado, ni decisiones automatizadas. Estos datos no se venden ni se ceden a ninguna empresa.

Para qué se usan

Solo para dar clase: preparar el material, corregir, calificar y que la familia pueda ver cómo va el alumno. Para nada más.

Con qué derecho se guardan

Por el contrato de clases que tenéis con vuestro profesor: el artículo 6.1.b del Reglamento General de Protección de Datos, el que cubre lo que hace falta para cumplir aquello que habéis contratado. Y hace falta de verdad: sin saber cómo se llama el alumno, sin guardar lo que entrega y sin poder ponerle nota, no hay clase que dar. No es un extra al que se pueda decir que no y seguir igual.

Por eso aquí no se os pide un consentimiento, y conviene decirlo claro porque hasta la revisión anterior este documento daba a entender lo contrario. Un consentimiento que hay que dar a la fuerza para poder entrar no es un consentimiento: es un formulario. Aceptar esta política significa que sabéis en qué condiciones se trabaja, no que hayáis autorizado nada que se os pudiera haber pedido de otra manera.

Y la diferencia se nota en lo que podéis exigir. No hay un consentimiento que retirar, porque no se dio ninguno; lo que hay es derecho a oponerse al tratamiento y a pedir que se borre todo, y las dos cosas se ejecutan aquí sin que nadie las apruebe. Está en Vuestros derechos, más abajo. Si dejáis las clases se acaba el contrato, y con el contrato se acaba el motivo para guardar nada.

Quién puede verlos

  • El propio alumno, lo suyo.
  • Su padre, madre o tutor legal, si el alumno es menor y tiene cuenta de familia. Ve las notas, lo que el profesor le escribe en cada corrección y el material del curso. No abre los ficheros entregados —el folio escaneado, el PDF corregido, el audio—, y no es un descuido: ese permiso es de curso entero y no se puede acotar a un hijo, o sea que dárselo abriría también lo de los demás. Para verlos, que os los enseñe vuestro hijo desde su cuenta, o pedídselos a su profesor.
  • Su profesor: el suyo, y ningún otro de esta plataforma.
  • Quien lleva la plataforma, y solo cuando hace falta de verdad: arreglar una avería o restaurar una copia de seguridad. Nunca para mirar.

Qué empresas hay debajo, y en qué país

Esto no se sostiene solo: hay empresas por debajo poniendo el ordenador, el disco y el correo. Ninguna es dueña de nada de lo vuestro y ninguna puede hacer con ello nada que no se le haya encargado; trabajan por cuenta de quien lleva la plataforma, con un contrato firmado, igual que quien lleva la plataforma trabaja por cuenta de vuestro profesor.

  • Hetzner (Alemania): el servidor donde vive la plataforma. Aquí está todo mientras se usa.
  • Scaleway (Francia): donde se guardan las copias de seguridad. Salen cifradas de aquí, o sea que lo que llega allí son ficheros ilegibles incluso para ellos.
  • mailbox.org (Alemania): quien entrega los correos que manda la plataforma, como el aviso de una entrega corregida o el de recuperar la contraseña, y donde está el buzón de la dirección de contacto que sale al final de este documento. De los correos ve la dirección y el texto del aviso; ni entregas, ni notas, ni nada del curso. Del buzón, solo lo que escribáis vosotros, si alguna vez lo escribís.

Las tres están en la Unión Europea, y no hay una cuarta. Eso significa que ningún dato del alumno sale del Espacio Económico Europeo: ni las entregas, ni las correcciones, ni las notas, ni los mensajes, ni las copias de seguridad. No hay una excepción escrita en letra pequeña más abajo, porque no la hay.

Hasta septiembre de 2026 sí había una: el nombre de dominio y el reenvío del correo de contacto los llevaba una empresa con matriz en Estados Unidos. Era legal y estaba declarado aquí, y aun así se cambió, porque quitarlo costaba un euro al mes y explicarlo costaba un párrafo entero de este documento.

Si algún día hubiera que cambiar una de estas empresas o añadir otra, sigue valiendo la misma regla y este apartado se actualiza con nombres y países, no con un "proveedores de confianza".

Si compartes curso con otro alumno

Casi todos los cursos son de un solo alumno. Cuando un profesor da clase a dos o tres juntos, comparten curso, y entonces sí veis vuestros nombres en la lista de participantes. Lo que no se ve es lo de los demás: ni sus entregas, ni sus notas, ni sus correcciones, ni lo que le escriben al profesor. Y la familia que entra a mirar no ve siquiera esa lista: solo a su hijo.

Los mensajes privados

Los mensajes entre el alumno y su profesor son privados y no aparecen en lo que ve la familia. Es deliberado: si un chaval sospecha que sus dudas las lee alguien más, deja de preguntar, y preguntar es exactamente lo que necesita hacer.

Cuánto tiempo se guardan

  • Como mucho, mientras el alumno siga dando clase y hasta un año después de que termine su curso. Nunca más. El plazo se cuenta desde la fecha de fin que el profesor le pone a su curso, así que las recuperaciones de junio o de septiembre caen dentro y no se toca nada.
  • El registro de navegación, un año.
  • Si pedís el borrado antes, se hace antes, y esa misma noche.

Cuando el plazo vence, el borrado ocurre solo: la plataforma avisa al profesor, le deja un mes por si ese alumno sigue viniendo y hay que mover la fecha, y después borra. Entre la última clase y el borrado pasan un año y un mes, y no hay nadie en medio que tenga que dar el visto bueno.

Descargad lo que os importe cuando lo tengáis delante. Al terminar las clases, vuestro profesor os puede entregar un dosier con el trabajo del alumno —sus entregas, las correcciones y los audios—, en ficheros normales que se abren con doble clic. Pero esta plataforma no es un archivo, y un curso se puede cerrar.

Si vuestro profesor deja de dar clase aquí, su curso se cierra y se borra, y con él las entregas y las correcciones que hubiera dentro. Avisaros de que lo deja es cosa suya, no de la plataforma. Los alumnos de los demás profesores no se tocan.

Y una cosa que es más justo decir que callar: esto es un proyecto pequeño y se mantiene porque los profesores pagan por usarlo. El curso de vuestro profesor sigue abierto mientras él mantenga su cuenta al día. Y si algún día el proyecto entero deja de sostenerse, cerrará: en ese caso avisamos con antelación para que os podáis descargar el trabajo antes.

Quién acepta esta política

Lo decide una sola cosa, y es fácil de comprobar: si el alumno tiene cuenta de familia, firma la familia; si no la tiene, firma el alumno. La plataforma no se fía de la edad que diga nadie, porque a estas cuentas las crea el profesor y nadie ha preguntado ninguna edad.

  • Alumno con cuenta de familia (todos los niños, y los adolescentes cuyos padres llevan la cuenta): el alumno no puede firmar aunque quiera, ni por error. Firma su padre, madre o tutor legal desde su propia cuenta, y queda registrado quién lo hizo y cuándo. Por debajo de los 14 años, además, es lo único legal: los catorce son la edad de consentimiento digital en España.
  • Alumno sin cuenta de familia (mayor de 14 que se da de alta él solo, o alumno adulto): firma él mismo, y tampoco hay nadie de su familia mirando sus notas.

Si vuestro hijo es mayor de 14 y preferís que firme y responda él, decídselo a su profesor y os da de baja la cuenta de familia. Es una decisión vuestra, no de la plataforma.

Retirar la aceptación se puede, y en el mismo sitio donde se firmó. No hay que pedirlo por correo ni esperar a que nadie lo tramite. Pero conviene saber qué es y qué no es, porque antes este párrafo prometía algo que no encaja: como lo que sostiene el tratamiento es el contrato de clases y no un consentimiento, retirar la aceptación no es quitar un permiso, es decir que ya no queréis estas condiciones, y sin ellas no se puede seguir dando la clase aquí. En cuanto se retira, vuestro profesor recibe un aviso: es él quien tiene que decidir qué hace, y es a él a quien le cambia la clase del lunes.

Si lo que queréis es que se borre lo que hay, eso es otra cosa y no hace falta retirar nada: se pide el borrado desde vuestra propia cuenta y se ejecuta esa misma noche. Está explicado en Quién borra los datos, y cuándo, arriba del todo.

Vuestros derechos

Son seis y se pueden ejercer en cualquier momento. Los cuatro primeros no los tramita nadie: se hacen desde vuestra propia cuenta, en Preferencias → Políticas y privacidad, y la plataforma los ejecuta sola.

  • Acceso: ver todo lo que se guarda del alumno. La copia se prepara sola.
  • Portabilidad: descargarlo en ficheros que se abren en otro sitio. Y si queréis el trabajo del curso -entregas, correcciones, audios- vuestro profesor os puede preparar un dosier, que es más útil que la exportación técnica.
  • Rectificación: corregir lo que esté mal. Un apellido, un correo, un curso que no es el suyo.
  • Supresión: que se borre. Se ejecuta esa misma noche y avisa a vuestro profesor. Es el que está contado entero arriba, en Quién borra los datos.
  • Limitación: que se quede todo quieto mientras se aclara algo. Sirve, por ejemplo, si decís que un dato está mal y no queréis que se siga usando mientras se comprueba, o si preferís que no se borre todavía porque lo necesitáis para una reclamación. Este se lo pedís a vuestro profesor, que es quien decide, y no tiene que consultarlo con nadie.
  • Oposición: decir que no queréis que se siga tratando lo del alumno, por vuestra situación particular. En la práctica, aquí se parece mucho al borrado -lo único que se hace con estos datos es dar la clase- y tiene el mismo camino: lo pedís y se hace.

Si preferís pedir cualquiera de ellos hablando en vez de pulsando, pedídselo a vuestro profesor, que es el responsable y decide sobre los datos de sus alumnos sin consultarlo con nadie.

La respuesta llega en menos de un mes, y en la práctica el mismo día. Si vuestro profesor no os contesta —y solo entonces, porque quien lleva la plataforma no decide sobre vuestros datos— escribid a hola@plataformatiza.es. Y si aún así no quedáis conformes, podéis reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es).

Cookies

Aquí solo hay las cookies imprescindibles para que la plataforma funcione, y ninguna sirve para seguiros:

  • MoodleSession: la que mantiene abierta tu sesión mientras estás dentro. Se borra al cerrar el navegador y, aunque no lo cierres, la sesión caduca sola si pasa un tiempo sin actividad. Sin ella no se puede entrar.
  • MOODLEID1_: guarda tu nombre de usuario, cifrado, para que no tengas que escribirlo la próxima vez que entres desde ese mismo navegador. Dura 60 días. No guarda la contraseña.

Las pone la propia plataforma, no se comparten con nadie y no dicen nada de lo que hacéis fuera de ella. No hay cookies de publicidad, de estadística ni de redes sociales, y la página de presentación de Tiza no pone ninguna. Como son imprescindibles, la ley no obliga a pediros permiso, y por eso no veis ningún aviso de cookies que aceptar: no hay nada que aceptar.

Seguridad

La plataforma va por conexión cifrada (HTTPS), cada cuenta tiene su contraseña y hay copias de seguridad periódicas.